Historias de la familia | ![]() |
1836: La boda de Ignacia Collado y Antonio del Pozo
¿Os acordaréis de Ignacia Collado, la vendedora de pescado que vino desde Sisante (Ciudad Real) a Madrid en los primeros años del siglo XIX? Hace poco he localizado en el Archivo Diocesano de Madrid su expediente matrimonial y la partida de matrimonio de Ignacia Collado con Antonio del Pozo en 1836. Con estos documentos hemos podido conocer un poco más sobre la vida de este matrimonio.

Para ubicarnos sobre de quién estamos hablando, os incluyo una parte del árbol en la que vemos a Ignacia Collado y a Francisco del Pozo con sus descendientes. Como veis se trata de los padres de nuestra tatarabuela Carlota del Pozo, de quien hemos hablado en otras ocasiones.

Una vida de lucha y dificultades
La vida de Antonio e Ignacia no fue nada fácil pero, a pesar de las estrecheces en que vivieron consiguieron sacar adelante a siete hijos y, gracias a ello, estamos aquí.
Tenemos un primer indicio de su apurada situación en la solicitud que hace Antonio al inicio del expediente matrimonial: declara que ambos contrayentes son probres «sin tener ningún auxilio humano» solicita «que les despachen gratis y de pobre las diligencias para contraer matrimonio».
La petición revistía cierta urgencia: tenían un hijo de cinco meses.

Ignacia vivía en el número uno de la calle del Soldado, que ahora corresponde al número 3 de la calle Barbieri. Antonio vivía justo enfrente, en el número 6.

Fuente: Google Maps

Fuente: GoogleMaps
Declaración de la contrayente
En los expedientes matrimoniales se solía incluir en primer lugar la declaración de la contrayente. En nuestro caso, María Ignacia Collado declara ser natural de Sisante (Cuenca), hija de José Collado y Manuela García, ya difuntos, y residente en Madrid desde 1832. Confirma que se mantiene soltera y libre y que tiene acordado matrimonio con Antonio del Pozo.
Declaración del contrayente
A continuación se incluye la declaración de Antonio del Pozo, quien afirma ser oficial de zapatero y residente en Madrid, hijo de Miguel del Pozo (ya difunto) y de Paula Martínez. Declara ser feligrés de la parroquia de San José desde hacía año y medio y que antes lo había sido de la de San Lorenzo. Confirma que se mantiene libre y soltero y que tiene dada palabra de matrimonio desde hace tres años a María Ignacia Collado. No tenía impedimentos civiles ni canónicos que le impidieran contraer matrimonio. Ya había cumplido sus deberes militares y era licenciado de los Batallones de Tiradores de Isabel II.

Declaraciones de los testigos
A continuación se insertan en el expdiente las declaraciones de los testigos Juan José Torres, Alejandro Santos y Manuel Tovar, todos vecinos de Madrid y dedicados al comercio de pescado. Todos declaran lo mismo: que conocen a los contrayentes desde hace cuatro años y que los tienen por libres y solteros sin que haya impedimento alguno para su patrimonio.
La declaración en sí es relativamente anodina, similares a las de otros expdientes matrimoniales. Lo interesante es la profesión de los testigos, todos en el ramo del comercio de pescado, que fue la actividad que siguieron María Ignacia y Francisco posteriormente. Por lo demás todos indican que conocen a los contrayentes desde hacía cuatro años. Esto nos da una pista de cuándo pudo haber llegado María Ignacia a Madrid.
Partidas de bautismo
Por último se incluyen las partidas de bautismo de los dos contrayentes. En el caso de María Ignacia, fue bautizada como María Ignacia Juliana en la parroquia de Santa Catalina, en Sisante el 4 de febrero de 1813 (tenía 23 años cuando se caso). Sus padres fueron José Collado Alcarria y Manuela García González. Sus abuelos paternos fueron Domingo Collado e Isabel Alcarria. Los maternos Domingo García Chumillas y María Joaquina González Jareño. Todos eran naturales de Sisante.

El certificado de bautismo del novio tiene algo más de información. Fue bautizado como Antonio Florencio Alfonso el 8 de noviembre de 1807 en la parroquia de San Lorenzo de Madrid. Sus padres fueron Miguel del Pozo y Paula Martínez, naturales de Madrid y bautizados en San Justo. Sus abuelos paternos fueron Juan del Pozo, natural de la villa y priorato de San Juan (actualmente Alcázar de San Juan) y Benita González, natural del Corral de Almaguer (Toledo). Los maternos, Marcos Martínez, de Belmontejo (Cuenca) y Ana Marco Ebrero, natural de Belinchon (Cuenca).

Es curioso que todos los abuelos de Francisco sean de La Mancha o sus alrededores y en algún caso, de poblaciones no muy alejadas de Sisante, donde había nacido María Ignacia. Es posible que las familias se conocieran de antes o, simplemente, que los emigrantes de la misma zona tenderían a vivir en los mismos barrios.

La boda
Finalmente, una vez resuelto todo el papeleo, pudieron contraer matrimonio unas semanas después, el 25 de Abril de 1836, en la parroquia de San José de Madrid.





